Somos lo que comemos: La trampa del hedonismo

En la historia de su propia evolución, el ser humano ha desarrollado, por diversas circunstancias, el complejo proceso de la recompensa individual que al final genera dosis de dopamina que proporcionan una sensación generalizada de bienestar, relacionada con los estados de placer. El punto siempre es: “¿Sigo comiendo o atiendo el teléfono?”: ¿qué hago? ¿Sucumbo al placer inmediato o hago lo que debo hacer?”. Muchas veces estamos haciendo algo, trabajando por ejemplo, y sentimos un inesperado impulso de algo agradable, un café, un dulce, una rebanada de pastel. Sin embargo estamos conscientes que no lo necesitamos. Es decir, si no lo comemos no vamos a morir. Pero ¿cómo hacer para resistirnos a esos impulsos y antojos que muchas veces creemos lo merecemos? Hay que recordar que de recompensa en recompensa que entra por la boca, se pierde la perspectiva de una alimentación sana. ¿Pero como equilibrarlo? Este texto propone algunas sencillas respuestas.
Fuente: 
Mónica Katz. Somos lo que comemos. Ed. Aguilar 2013