Vida Activa y Saludable

La salud implica el logro del máximo nivel de bienestar físico, mental y social además de la capacidad de funcionamiento dentro del entorno social en el que estamos inmersas las personas.

Los determinantes de la salud son básicamente la biología humana condicionada por una genética sometida a múltiples factores a lo largo del ciclo vital y el medioambiente físico, químico, psicosocial, cultural. Dentro del entorno, dos grandes componentes son el estilo de vida evidenciado a través de nuestros comportamientos nutricionales y de actividad física.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió en 1986 al estilo de vida como “una forma general de vida basada en la interacción entre las condiciones de vida en un sentido amplio y los patrones individuales de conducta determinados por factores socioculturales y características personales”. El estilo de vida que adoptamos tiene repercusión en la salud tanto física como psíquica.

Nos aproximamos al vencimiento del plazo establecido por Naciones Unidas para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es tiempo de reflexionar y analizar cómo estamos y cómo podríamos estar mejor.  Para ello debemos enfocarnos en mejorar nuestro estilo de vida.

Un estilo de vida saludable repercute de forma positiva en la salud. Comprende hábitos como la práctica habitual de ejercicio, alimentación e hidratación adecuadas y saludables, disfrutar del tiempo libre, actividades de socialización, mantener la autoestima alta, mejorar la autoeficacia, etc. Significa preocuparse por la salud y el bienestar y realizar pequeños cambios para lograr una vida saludable.

La vida activa y saludable consiste en tomar decisiones correctas y conscientes que promuevan la salud y el bienestar a través de información básica sobre nutrición, actividad física, hidratación y el conseguir un adecuado balance de energía. 

Si bien la mayoría de las personas sabe que la actividad física puede ayudar a controlar el peso y al balance energético, las innovaciones en ciencia y tecnología han generado barreras al movimiento. La inactividad física se considera hoy en día como una epidemia y es el cuarto factor de riesgo para desarrollar enfermedades crónicas no transmisibles. Se estima que 5.3 millones de muertes anuales son atribuibles directamente a la inactividad física (cifra que la hace comparable con las muertes atribuibles al tabaquismo).

Por el contrario, los beneficios del ejercicio van mucho más allá y de acuerdo con el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, pocas decisiones relacionadas con el estilo de vida tienen un impacto tan grande en la salud y el bienestar como realizar actividad física de forma habitual. Las investigaciones muestran que la actividad física no sólo reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes (y mejora el control de estas enfermedades), sino que además ayuda a mejorar el sueño y manejar el estrés. La práctica moderada habitual de actividad física puede mejorar la salud y el bienestar, independientemente de la edad, el origen étnico, el estado físico o la talla.

En cuanto a la nutrición, por medio de una alimentación correcta se obtienen los nutrimentos y energía para cubrir  las necesidades específicas de las diferentes etapas de la vida, promoviendo en los niños el crecimiento y el desarrollo adecuados y en los adultos permitiendo una vida saludable y un nivel de bienestar  para prevenir el desarrollo de enfermedades. Pero además, mediante los alimentos se obtiene placer y se socializa: los humanos somos comensales.

En cuanto a la hidratación,  el agua, representa uno de los constituyentes mayoritarios del cuerpo y está involucrada en infinidad de funciones esenciales del mismo. En años recientes se ha despertado la conciencia de la importancia de una óptima hidratación para la salud y el bienestar, de hecho, se ha relacionado a la hidratación no solo con la capacidad para realizar actividad física, sino también con la capacidad cognitiva de las personas. 

El desarrollo es un proceso continuo. A través del mismo se satisfacen necesidades, se desarrollan competencias, habilidades y redes sociales. Para conseguir un desarrollo pleno en el próximo milenio, es clave el acceso a la actividad física, a la nutrición, a la salud, al bienestar en cada etapa vital. Es decir a un estilo de vida saludable. Sin embargo, uno de los desafíos más importantes para asegurar  un estilo de vida saludable, son las grandes diferencias económicas, sociales, de género y culturales, que existen.

Durante el encuentro se tendrá oportunidad de discutir en profundidad sobre la evidencia científica relacionada a los factores asociados con una vida activa y saludable, tomando en cuenta que ésta se logra, como parte de las actividades diarias, mediante un conjunto de patrones de conductas relacionados entre otros, con:

  • Realización de actividad física regular
  • Adecuado estado de nutrición/hidratación
  • Estado de bienestar emocional

Así, el objetivo de la 4ª SCL será presentar al asistente un panorama general sobre los componentes de una Vida Activa y Saludable, las barreras actuales para lograrla y al mismo tiempo, brindar herramientas prácticas para el abordaje de las problemáticas instaladas en la sociedad en pos de la “salud” definida por la OMS como: «un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».