Acerca del Simposio

El sobrepeso, la obesidad y otros problemas de malnutrición son multifactoriales. Dentro de los distintos componentes que influyen en su desarrollo resaltan los aspectos genéticos, ambientales, biológicos, así como los asociados a la conducta alimentaria y a la insuficiente práctica de actividad física. De ahí la relevancia de que el equilibrio entre éstos sea la clave para mantener un balance energético.

Durante el encuentro se tendrá la oportunidad de discutir en profundidad sobre la evidencia científica, factores asociados e implicaciones de los mismos sobre el balance energético, un tema que, sin duda, es de interés tanto para los profesionales de la salud como para el público en general.

 

¿Qué es el Balance Energético?

El balance energético (BE) es el conjunto de relaciones de equilibrio en un organismo, considerado como la diferencia que existe entre la ingesta y el gasto energético. Mantener dicha armonía es fundamental para mantener un peso saludable y adaptar todos los alimentos y bebidas a un estilo de vida activo y saludable, que incluye una dieta correcta basada en el equilibrio, la variedad, la moderación y la actividad física regular.

Si bien el equilibrio de energía puede parecer un concepto simple (ingestión de calorías versus gasto de calorías), es importante considerar todos los componentes de ambos lados de la ecuación de equilibrio de energía, es decir, las necesidades de energía en reposo de acuerdo a las características del individuo, la termogénesis inducida por la alimentación y el gasto por actividad física u otros factores fisiológicos como lo es el crecimiento, embarazo, lactancia u otras condiciones específicas, así como los mecanismos que regulan este balance y que permiten la estabilización de un peso corporal saludable.

Es decir, en situaciones normales este balance se da sin que aparezcan cambios significativos en los depósitos corporales o en el peso, ya que son muchos los mecanismos de regulación neurohormonales, sensoriales, mecánicos y cognoscitivos que actúan en el organismo para minimizar el impacto de fluctuaciones de la ingesta y el gasto energético sobre la masa grasa y el peso corporal. Sin embargo, cuando se da un BE negativo o positivo, a partir de la presencia o combinación de los factores ya mencionados, nos enfrentamos a problemas de malnutrición, incluyendo la desnutrición, sobrepeso y obesidad.

De ahí la importancia de afrontar los problemas de salud relacionados a la nutrición a partir de todos los componentes que se asocian, es decir, de manera integral y a su vez abordarlos considerando un enfoque multidisciplinario.